lunes, 5 de abril de 2021
Fuerza Maestro
viernes, 12 de febrero de 2021
OPINIÓN: De incienso, percal y albero
Así se va a vestir la tarde mañana. Cuando a la llama del carboncillo de la Cuaresma no le queda mucho haciendo el paseíllo, nos saca una sonrisa -lo que es difícil en los tiempos que corren- el sevillanísimo cartel que se ha fijado en las paredes de la plaza ubriqueña.
Ya lo ve usted, estimado lector aficionado al arte entre las artes. Tras esta imagen sobran las palabras. Nos habíamos quedado con la miel en los labios, pero mañana mandará abrir el portón de la temporada española el maestro Pablo Aguado, quien con su naturalidad torera y gracia hispalense, nos abre los ojos entre la nube de incienso en la que inmersos estamos. Le recorren a uno el cuerpo escalofríos al pensar en esa caricia del mágico percal que tan sólo este diestro saber manejar como tal.
Y Rafa Serna... qué mejor remate de cartel... Cierto es que mañana tiene mucho que ganar, también es verdad que no me extrañaría que así lo hiciera. Su padre que en gloria esté es buen amigo del Altísimo. Algo habrá que hacer. Que el mozo de espadas le amarre fuerte los machos, porque mañana ha de suceder algo grande.
En cuanto a los corrales, a simple vista observo esa inconfundible estrella en la grupa de los bureles... mas no puedo desviar la mirada se sus destartaladas y anovilladas hechuras. No obstante, ojalá me equivoque y mañana en la crónica exprese todo lo contrario, y ojalá no se carguen la corrida como lo hicieron sus hermanos de vallado en el festejo del año 2020, el pasado 12 de octubre.
Y termino por hoy. Que disfrute de la pata negra que de seguro se nos va a servir mañana. Porque a los dos espadas, como quien le dijera al Faraón de Camas, "verlos hacer el paseíllo ya vale la entrada".
Imágenes: "La razón incorpórea", "republica.com"
Romero Salas
domingo, 24 de enero de 2021
OPINIÓN: ...Pero arrasó la fuerza del mundo taurino
Critican por ahí las satíricas exacerbaciones habladoras calificando... más bien menospreciando a la Gira organizada por Movistar Toros y la Fundación Toro de Lidia como de "redestrucción". En contrapartida, indudablemente opino con firmeza que cualquier volitivo esfuerzo en beneficio de la Fiesta ya supone toda una reconstrucción, y más aún en los tiempos que corren... Así pues, no podemos pensar en que estas dos corporaciones mencionadas anteriormente organicen ahora una Feria de Abril con carteles basados en la cúspide del escalafón. En su conjunto, la susodicha gira habrá tenido sus aspectos positivos, y evidentemente otros cuantos negativos... mas al menos ha permanecido en pie, ha dado la cara y se ha llevado a cabo cumpliendo -y a mucha honra- con todas las limitaciones y medidas establecidas... lo cual no todos pueden afirmar con orgullo.
Y al igual que repugnante, queda un mínimo dulce resquicio de sensación de la temporada que ya hace unos meses salía a pie por la puerta de cuadrillas. Me refiero con esto a los diversos descubrimientos que nos han abierto los ojos en plena pandemia. Tomemos como ejemplo al gran Juan Ortega (pinche para leer crónica del festejo en el que se abrió paso) , que viene a seguir los pasos de los maestros más puros y verdaderos. Incluso ha sido capaz de destacar en el, por denominarlo así, festejo del año, un duelo de titanes en la Tierra de los Califas que no dejó indiferente a nadie pese a la vomitiva mansedumbre que mostraron los astados de Jandilla. Es por esto que hay quien va más allá -y con toda la razón del mundo- y lo incluye bajo el término de revelación del toreo 2020 ((haciendo click en las palabras resaltadas podrá visualizar la crónica de Romero Salas de los festejos referidos, en el blog taurino "En la Andanada y el Tendío")).
Tampoco podríamos olvidarnos de Sergio Serrano, quien sorprendentemente demostró una total madurez, clase y pellizco ante la cara del bicorne. Tuvo lugar en Manzanares su premiada actitud torera, con las dos orejas y el rabo. También cabe destacar la manera en que, gracias a la televisión, que ha desempeñado un papel esencial, se ha consolidado la condición de Emilio de Justo, espada que lleva la pureza por bandera y la colocación de frente, algo tan aparentemente simple pero tan limitado entre lo que acostumbra a mostrarnos la tauromaquia de hoy día... No me disgustaría en absoluto ver su nombre figurar en los carteles grandes de la Maestranza sevillana.
Por otro lado, no sería capaz de continuar estas líneas sin hablar de la "Indultitis", que ha invadido los palcos presidenciales y no tan presidenciales de una forma pasmosa, sin otro objeto que el de desvirtuar uno de los aspectos con mayor brillo y grandeza que atesora nuestra Fiesta de los toros. De este modo, el indulto ha de concederse en casos excepcionales, pues de lo contrario (lo tristemente sucedido), se restaría drásticamente esa magia que desprende el pañuelo naranja. Espero por tanto que esto tan sólo haya consistido en un desafortunado lapsus por parte de la afición taurina, ya que miedo me daría pensar adónde llegaríamos siguiendo este camino.
Momento de tratar uno de los motores más potentes que sin lugar a dudas han tirado del carro. Ya pueda ser de la manera que sea, con más críticas y discrepancias o con menos, pero lo ha hecho, y ahí queda, grabado con la tinta de la honra en su inefable trayectoria. Enrique Ponce. El maestro de Chiva ha demostrado una vez más ser uno de los que mandan en el patio de caballos, aunque su concepto del toreo -admitámoslo- no sea ampliamente alabado por todo el orbe taurino. Mas como es la intención lo que verdaderamente vale, su actitud este año ha sido digna de aplaudir. Desde estos renglones, le doy las gracias maestro.
Y en este humilde balance a modo de resumen, permítanme que agradezca particularmente también a Las Cosas del Toro.com su comportamiento personal conmigo. Gracias por abrirme las puertas de par en par y ayudarme a subir un peldaño más en mi deseo de torear, no con capote ni muleta, sino con la palabra. La palabra es tan sumamente poderosa que con ella se puede torear de nuevo una corrida sin moverse del asiento, y hacérsela llegar de forma casi exacta a todo aquel aficionado que no la pudo disfrutar. He aquí la magia de la crónica taurina.
Para concluir, cuando sobre el níveo campo al amanecer del crudo día empieza ya a herrarse con la gavilla del 0, las circunstancias pandémicas van en decadencia a pasos masivamente agigantados. No obstante, confiemos en la gracia de Dios y en la grandiosa familia del toro de la que con honor formamos parte. Y no olvidemos que no pintaba bien la cosa... pero arrasó la descomunal fuerza del mundo taurino. Cuídese, tarde o temprano nos vemos en el tendido.
Imágenes: archivo personal.
Romero Salas
martes, 29 de diciembre de 2020
OPINIÓN: Para soñar el toreo
Oculto a la ignorante luz que destila el corazón de la Perla de Sefarad, hay un tesoro en toda regla para soñar el toreo. No le exagero: basta con gozar del rocío de esa inconmensurable fortuna derramada por Dios, y adentrarse en ese tenebroso patio de cuadrillas, iluminado repentinamente por el más brillante ruedo.
Sentir el lejano pálpito de un difuminado natural, con temple, en las betas de un árido palillo de haya... mecer, de frente, siempre de frente porque el toro colgado está y ahí queda, la franela con manchas sagradas, fieles testigos de unos "oles" de reventón... percibir el calor de la seda rasgada por un pitón de plaza de primera, mientras se sigue sin creer que se adormece una delicada bamba bañada en albero maestrante... calarse el miedo en forma de moritas con el amargo tacto y peso del aplomo de la profesión más hermosa del mundo... rematar faena de arte con el pulgar hundido por una bola a la que siguen ochenta y ocho centímetros de puro acero acanalado... hipnotizarse por momentos bajo la lúgubre luz del oro viejo del canutillo, que llora en silencio los momentos más duros... vestirse de columnero en pleno invierno, en la dureza de la falsa armadura a la que chorrean machos colmados de torería... solo se puede contemplar, cual espléndido museo, en el más mágico lugar, donde se observa, tras la correspondiente reverencia, la fuente de maestría de la que beben los descendientes taurinos de D. José y D. Juan...
Se escuchan vagamente además los ensordecedores pañuelos que claman la mayor alegría de la Fiesta, ya atenuados por el paso de los lustros, a través del algodón que sigue intacto desde aquella gloriosa tarde... se denota el ronco susurro de un viejo macho que da lecciones de toreo a sus pupilos, quienes a su vez admiran la pervivencia de aquel que acompañó al Monstruo en sus mejores y peores corridas... y por supuesto, como no podía ser de otra manera, se aprende, porque como en todo, en el mundo del toro nunca se deja de absorber conocimientos nuevos, y más aún de la mano de un aficionado con un supremo nivel de dominio taurino, y con innumerables vivencias a sus espaldas, las cuales narra con una sonrisa que traspasa la dichosa mascarilla.
Y tras estos intentos, en vano, de tratar de bocetar el almíbar del toreo que predomina con creces -porque estas experiencias no se cuentan: se viven-, parece inevitable no pensar en que aflora una de las profesiones más aparentemente desconocidas (a fondo) del planeta. De esta manera, adentrándome en el concepto amplio que comprende el ser mozo de espadas, es mi deseo señalar una graciosa, mas totalmente repleta de verdad, frase del Maestro Antonio Ordóñez, que dice que "es más fácil comerse un kilo de sal al día, que ser figura del toreo". Pues bien, no escasean aquí fieles y admirables testigos y compañeros de los que coronan el escalafón, los cuales recuerdan triunfos grandes que guardan sus entrañas...
Tras esto, reposan mis sentimientos taurinos, como lo hace el buen vestido en la bañera... y concluyo estas humildes líneas en señal de agradecimiento a un amigo, y por qué dudarlo: torero, que con abismal amabilidad y gusto me ha abierto las puertas de su casa... para soñar el toreo.
Imágenes: archivo personal.
Romero Salas
sábado, 7 de noviembre de 2020
"El festejo al detalle": Morenito y su toreo clásico se imponen frente al recital de versos caros de De Justo
viernes, 30 de octubre de 2020
OPINIÓN: Con la miel en los labios
Cuando las postreras y agridulces reminiscencias estivales de esta atípica temporada se destocan para solicitar el toque de clarines, nos resta confiar plenamente en la Gira de Reconstrucción de Movistar Toros, y en el Todopoderoso para que esta discurra con normalidad. Y es que tras la heterodoxa y razonablemente polémica encerrona que nos brindó el extremeño Ferrera en su tierra, en la cual lo indeseado en forma de zalduendo volvió a acudir -en vano- hacia él, se nos iluminaba una sonrisa en el rostro al ser conscientes del fin de semana taurino que se avecinaba.
Hasta el momento, "patica patrás", pico en la muleta y, cómo no, "alcayateo" en la figura (que milagro es que no se raje la taleguilla con tanto retorcimiento) son los que sin problema alguno se pueden colocar la medallita acerca de esta sucesión de festejos que valerosamente han organizado la Fundación Toro de Lidia y la entidad de Canal Plus. Supone pues, un desaliñado preámbulo -si se me permite esta denominación- a lo que verdaderamente es torear. El treinta y uno de octubre y uno de noviembre eran fechas señaladas en el calendario torero. Pablo Aguado, Rafa Serna, Diego Urdiales y David de Miranda. Jandilla y Cuvillo. Parecen carteles cincelados por ángeles. Venían a dar el palmetazo en la mesa esos espadas de los que renuevan la fe en la religión taurina, tristemente difuminada desde aquella veinteañera retirada del chiquillo camero del Cortijo de Gambogaz, quien tiene como nombre y apellido palabras mayores...
Desde la barrera del tendido del Cielo, aguardaban ya los dos padres de los sevillanos que mañana se acartelaban, ya no sabe uno con tanto cambio si en El Bosque, Ubrique, o en la plazoleta del pueblo. D. Rafael González Serna y D. Julio Aguado Sainz de la Maza, dos maestros bastante relacionados entre sí y que de seguro hubieran disfrutado desde arriba de la más pura combinación que nos habría sumergido bajo cierto aroma a la más torera ramita de Romero. En tal caso, Pablo derramaría con su latino capote esa torería que le chorrea de los caireles, rematando Serna, dibujando retazos al más hispalense estilo. Tome nota: algo magno hubiera sucedido.
Ni que decir tiene si le hubiese dado a Diego Urdiales por trazar el toreo con su mágica mano izquierda, frente al clásico onubense de Miranda, ejecutando esas saltilleras de las que atraen la tragedia. La naturalidad y seriedad abundan en este dúo de diestros -que no mano a mano de cuatro toros, como se pregona por ahí-. Menudo deleite se habría firmado sobre el indeterminado albero, tras el paso de estos cuatro TOREROS en mayúscula. Sin embargo, la salud siempre es lo primero, aunque nos quedemos con la miel en los labios.
Romero Salas
sábado, 17 de octubre de 2020
"Homenaje jienense a Ponce": Curro Díaz se inspira junto a la pata negra de Juan Ortega
lunes, 12 de octubre de 2020
"Mano a mano por la Hispanidad": La mansa corrida de Jandilla se carga el festejo del año en la Tierra de los Califas
OPINIÓN: De grana y oro amanece
Esta mañana nos despegaba de las sábanas el deslumbrante centelleo del inconfudible grana y oro, en el cual se enfunda este lunes doce de octubre. Y no podía ser de otra manera. Concentrado ya sobre el Coso de los Califas, aguarda la apertura de la puerta de cuadrillas, dando a su vez comienzo a la "corrida del año". Tras la desmesurada y estragadora borrachera de toreo caro que nos brindó El Fino el pasado viernes en Antequera, al cual ya llaman por ahí "VI Califa" -aparte de la "indultitis" que actualmente invade los palcos presidenciales-, asistimos con verdadera ilusión a un prometedor mano a mano, el cual llevamos esperando con gran impaciencia.
La ausencia de Pablo Aguado, me reitero al igual que en anteriores artículos, es más que evidente. Ese desparpajo y toreo clásico sin aspaviento alguno, derramando torería, es difícil de volver a ver en algún otro torero. Aún así, para nada pierdo la quimera que hoy reina en la afición taurina.
Me doy un paseo por los corrales cordobeses, a través de las diferentes webs taurinas y me salta a la vista una pronta escasa presentación. Espero que sea fruto de las ilusiones ópticas que muchas veces provocan las fotografías. Me dirijo al orden de lidia, y difícilmente se supera de media los quinientos kilos. Espero también que la tablilla se equivoque esta tarde. Quien no espero que lo hagan son las privilegiadas muñecas de los maestros Morante y Juan Ortega. Y al nombrarlos, aquí sobran las palabras. Festejo de máxima expectación, ojalá que no de decepción. Así pues, que Dios reparta suerte en este de seguro noble y reñido mano a mano, y que tampoco Se olvide de que los chiqueros atesoran el principal elemento de la Fiesta. Sin toro no hay espectáculo. Feliz Día de la Hispanidad, Viva España y su Fiesta Nacional.
Romero Salas
sábado, 3 de octubre de 2020
"Reconstruyendo la temporada": La tizona empaña el poema al natural de Paco Ureña junto a la premiada seguridad de Jorge Isiegas
Foto: ubeda.ideal.es
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