sábado, 31 de julio de 2021

OPINIÓN: Joselito el Gallo bajó al albero onubense con un capote de Morante

    





    Hay runrún en el "tendío" de Huelva. Ya desde la cruz del paseíllo había captado la atención de varios ojos. Se habla entre los asientos que huele a tauromaquia antigua. Toreo viejo, sabor añejo. El blanco y negro trasladado a un verde bandera y oro triunfador con aromas de Jerez. Los buenos aficionaos' lo corroboran. Es él. Parece como si el Rey de los Toreros hubiera descendido del Reino de los Cielos y se hubiera calado la personal montera del genio de la Puebla.


    Le voy a ser sincero, estimado defensor de la Fiesta Nacional. Yo me marcho mucho más contento habiendo sido deleitado por los ligeros trazos de la buena pata negra hoy mostrados, que por veinte orejas que se hubieran regalado por echar la pata atrás y pegar "jarpíos" para acá y para allá como acostumbrado se halla el personal. José Antonio Morante, emborrizado hasta la castañeta del toreo joselista, ha demostrado una vez más -de tantas- ser un estudioso de este arte de los toros. Todavía se respira en el ambiente colombino esa única y exclusiva dimensión que de su percal se forma, como si se tratara del alfarero que moldea, sin prisa, su propio búcaro. 



    Embarcando con los brazos por bajo la pronta embestida del burel recién salido de toriles, como lo hiciera hace un siglo Don José Gómez Ortega, con esa particular celeridad, inquietud, fugacidad de repente convertida en la máxima parada del tiempo concebible en un coso taurino. Esa faceta lidiadora que hace al cigarrero liderar el escalafón. Esa privilegiada capa que se enfrenta a los pitones de cualquier encaste. Y ese esportón de recursos toreros y solamente morantistas con la franela que hacen sentir al aficionado todo un afortunado de estar presenciando tal momento. Todo ello me hace reflexionar, y consecuentemente concluir que este 2021 es la réplica a aquel mítico quite por soleás llamado 2009. El año de Morante.




    Pero no termina aquí el asunto. Un verdadero baño de las leyes del mismísimo Cossío, en las yemas de los dedos del trianero Juan Ortega, ha regado hoy el ruedo de La Merced. El ganado, para haberse quedado en los chiqueros. Mas compensado con delicadas brisas de su habitual concepto del toreo forjado entre las fachadas del Altozano. Con pureza, alma, autenticidad. Torería que le chorrea de las moritas de las hombreras. Pinceladas que dan vida. Tornando la noche en día, y que hacen salir al taurino de la plaza, como dice la letra: "borracho de arte / al compás de la bulería".



Imágenes: capturas obtenidas del resumen de la corrida, retransmitida por Movistar Toros.


Romero Salas


martes, 27 de julio de 2021

OPINIÓN: Ejemplo de una plaza de tercera

 


    Un golpe sobre la mesa sin mano. Una auténtica lección de toreo sin capote. La contundente apuesta por la Fiesta Nacional en la Perla de Sefarad, ahora convertida en Perla de la Tauromaquia esta temporada, da mucho de qué hablar entre la afición que no cesa de expresar su evidente hartazgo de tanta payasería y circo falso y barato. Cartel único e inigualable el de Lucena. Rebusque donde se rebusque en dicha combinación, no hay pega alguna que objetar.






    Tarde de sevillanía, pellizco andaluz, torería desde la mazorca del pitón, bravura desde los caireles de los alamares. El próximo 5 de septiembre, el orbe taurino a nivel nacional tiene una cita apuntada en la agenda del buen torear. Y aquel que dijo que ya vale la entrada con ver al Faraón hacer el paseíllo o desplegar su percalillo, será el aficionao' con más razón  cuando se abra la puerta de cuadrillas del Coso de los Donceles lucentino, si Dios y María Santísima así lo quieren, y las circunstancias pandémicas lo permiten.




    Y habrá leído usted, estimado seguidor del espectáculo taurino, que este cartelazo solamente se dará esta temporada en tres cosos: dos de ellos, de primera categoría (Sevilla y Málaga). Pero seamos sensatos. Sin toro poco espectáculo hay para paladear. Señores empresarios gestores de tales joyas en forma de plaza de toros: no arruinen la preciosísima ocasión de entrar al tendido con la ilusión de un chiquillo y respirando el humo del buen puro que augura tarde grande, y posteriormente salir de él toreando con la almohadilla por la calle. Va descifrando uno el cartel espada por espada con una sonrisa en la cara, hasta que llega al momento de la ganadería. Hartos estamos ya del toro... perdón... burro, facilón, "acarretonao" y comercial, que forra a la dehesa y arruina al respetable. ¡Juan Pedro Domecq, a las becerradas carnavaleras! 


    Es por ello que Murube ya de por sí remata como es debido dicha terna. Podrá salir buena o mala. Pero no se engaña a la afición. Y por ahí se empieza trabajando en un cartel. Dicho esto, le espero en los asientos de Lucena en unas semanas, Dios mediante. Hay que responder a este ejemplo de una plaza de tercera.

Romero Salas