lunes, 6 de septiembre de 2021

El desrazado embarque de Murube desluce la terna de lujo en Lucena




MORANTE DE LA PUEBLA, JUAN ORTEGA Y PABLO AGUADO
COSO DE LOS DONCELES (LUCENA, CÓRDOBA)
De tercera categoría
-Estilo: Arquitectura civil lucentina 
-Inauguración: 16/7/2006
-Aforo: 6500 localidades
(aforo máximo: 60% según la situación COVID-19)



Ganadería: Murube
-Divisa: grana y negra
-Finca: La Cobatilla (Utrera, Sevilla)
-Señal de orejas: horqueta en ambas con 
puerta en la izquierda y muesca en la derecha
-Antigüedad: 13/10/1848
-Procedencia: Murube-Urquijo (Vistahermosa)



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    Rompe una terna de quilates las palmas de tango por el leve retraso del inicio del festejo, avanzando respetuosamente hacia la presidencia en línea recta. Juan Ortega y Pablo Aguado van destocados en su debut como matadores de toros en el Coso de los Donceles. Posteriormente, se guarda un minuto de silencio como viene siendo habitual, y al término, los ensordecedores aplausos ovacionan el Himno Nacional. Poco después, se le hace entrega a los espadas de un obsequio Aracelitano.



-Morante de la Puebla: celeste y oro con adornos, fajín y corbatín en azul rey
-Juan Ortega: blanco y azabache
-Pablo Aguado: pizarra y oro


    Sale descoordinado el primer murube de la tarde, negro como el resto de sus hermanos de cerrado, cuatreño, escaso de presencia, bajo, sin demasiada profundidad de caja, degollado de papada, de inofensiva arboladura, cornidelantero y brocho de puntas. Morante lo desplaza suavemente hacia los medios sin tener opción de lucimiento por su abanta condición de salida. Toma una vara sin pelea alguna, con gran insulsez. En banderillas se muestra pegajoso, galopando sin codicia y bramando en demasía, y ya con la lengua fuera. "Pa" cortarle las orejas está el toro.

Inicia la faena el director de lidia desplazando al bicorne hacia afuera. Consigue enmendarlo medianamente por el pitón derecho, pese a que no puede embestir con menos tranco y menos clase. Ante tanto cabezazo en la franela, y sin apenas probarlo por el izquierdo, el diestro que actualmente lidera el escalafón hace un favor a la afición yendo a por el estoque. Perfilado en suerte natural, deja una estocada entera, algo trasera. Tiene que recurrir al descabello, acertando al primer intento. Pitos al marrajo en el arrastre. Silencio.



    Confiamos en el puro y clásico corte de Juan Ortega cuando aparece por toriles Fundador, también chico, badanudo, más astifino que el anterior, cornicorto y estrecho de sienes. Se desplaza con mucho carbón, falto de fijeza, sin permitir el lucimiento de su matador, que lo obliga por bajo flexionando la rodilla con un percalillo cogido casi de la esclavina. El cornúpeta, por su parte, acomete abajo en el peto, recibiendo una puya con castigo, trasera de colocación, y efectiva, que mitiga su abrupta condición. Mimándolo en cuanto al número de capotazos en la suerte de los rehiletes, los pares quedan reunidos "en una peseta" y en su sitio.

Ahorma el trianero a su adversario llevándolo hacia los terrenos de afuera, gustándose con ajustados molinetes "abelmontados" y toreros trincherazos llevando toreado al astado, no sin engancharle la pañosa. Lo prueba al natural, pero va a menos la transmisión, y con ella el recorrido. Citando con mucha pureza y autenticidad, va llevándolo templado y con estética a sones de "España Cañí", sin dejar al tendido indiferente con sus personales cambios de mano, mientras el que pastó en la finca de Utrera va despidiendo su boyante condición que parecía tener en los primitivos compases de la faena. Ya sin fijeza, se lo pone difícil al maestro para ejecutar la suerte suprema -moviéndose más que un atún recién "pescao"- que finalmente resulta ser una estocada corta delantera en suerte natural, sonando un aviso. Oreja a la entrega de Juan Ortega.






    Empieza a cortar pata negra Pablo Aguado, parando los relojes del respetable a la verónica en la misma boca de riego, cogiendo la capa con su estilo personal, capado de vuelos como la casa Vázquez, tan influyente en su concepto del toreo. Nos emborracha también de duende torero con una media cosida a la banda de la taleguilla. Yo por mí podría haber cogido la puerta en ese momento perfectamente. La entrada está pagada con un sevillanísimo ramillete de lentitud, naturalidad y esencia. El chivo... perdón: el toro, respondiendo a Aguadulce, sin variar de capa, fino, cornidelantero y capacho de pitones, se muestra informal contra el equino, cabeceando como loco con un solo pitón. Sin clase en el tercio de garapullos.

Comienza la faena el sevillano obligando a la res por bajo con doblones muy toreros. Pese a que no plancha en demasía la muleta en el cite, asienta los riñones luciéndose con la mano diestra en las rayas de picar. Va el burel perdiendo formalidad y clase en la acometida, sin humillación. En cambio, el Príncipe de la Maestranza sigue al pie del cañón con bellísimos naturales que levantan los oles de los asientos lucentinos, tomando sus precauciones de cara al toro. Culmina con sublimes derechazos a pies juntos, muy vertical. Pinchazo hondo en suerte contraria. Mientras suena el primer aviso, se aquerencia el toro yendo despavorido hacia la puerta de chiqueros. Deja una estocada corta en los tendidos de sol. Saluda la ovación desde el tercio.




    Empezado ya el perol, no se queda atrás el cigarrero de capa, deleitando al público con dos nutridos ramilletes de verónicas en las yemas de los dedos, desplazando largo al cuarto del embarque, con excepcional juego de brazos, metiendo la barbilla en el pecho y con los riñones encajados. Qué voy a contar de Morante que usted ya no sepa. Cuando se arrean toreros de corte similar y criados en la misma tierra... Prolonga el castigo el piquero a Volador, bajo, confundible con un gato, cariavacado, bocidorado, algo playero del pitón derecho y cornidelantero del zurdo, que expone su nobleza en la suerte de varas. No obstante, mide en exceso en el cuarteo de los subalternos. Se vuelve cada vez más peligroso.

Y no cambia. El de la Puebla tiene un verdadero peligro frente a él. Empieza con sus personalísimos ayudados por alto en el tercio, para seguir con naturales "en er mundo" ya en el platillo llevando largo el recorrido del trazo. Le da tiempo al animal, que va perdiendo repetición a sones de "Amparito Roca". Se adorna con sus personales molinetes y cambios de mano que nos evocan las más clásicas estampas de su predecesor Joselito el Gallo. Hoy está Morante. Mas el toro no obedece. Se le cuela constantemente en cuanto ve un mínimo hueco, y derrotando arriba en los pases de pecho. Deja un bajonazo en suerte contraria, mal sitio para estoquear. Aun así, Lucena sabe reconocer su labor premiándolo con un apéndice. Oreja.








    Ingrata llamaron a la madre del quinto murube, casi sin manos, bajo de cruz y escobillado del pitón derecho, siendo astifino el izquierdo. Echa la cara arriba, muy desentendido, en las telas del de la torera calle San Jacinto, que no puede lucirse en el saludo capotero. Pero no queda ahí el asunto. Después de que el cuadrúpedo recibiera una señalada puya -exenta de pelea, incluso perdiendo ligeramente las manos- a cuatro dedos del morrillo como marcan las entrañas de El Cossío, el espada de blanco y azabache quita por un puñado chicuelinas ceñidas muy sevillanas. Toma otra vara al relance (sin corresponderle) por parte del otro torero con castoreño, prácticamente sin castigo. Se pone dificultoso frente a los hombres de plata con los avivadores, que quedan desiguales en el lomo. Brinda al público. Algo bueno le ha visto Juan Ortega.

Comienza apoyando la mano en tablas por alto con torería, llevando muy ligado y templado a su contrario. Cita de frente, dando el pecho y con extraordinaria pureza, como es frecuente en su tauromaquia. Se gusta al natural, aunque dosificando, de uno en uno. Faena sin orden ni estructura, cambiando constantemente de terrenos. Falta chispa. Pero el maestro está entregado, y es digno de admirar ante semejante marrajo, humillador pero sin fondo. Pinchazo en suerte contraria. Estocada entera en los rubios. Oreja.





    Turno para el más joven de alternativa, quien reparte del saco de la torería verdadera, sin prisa, en tres o cuatro verónicas bien encajadas, acariciando. Vinatero, algo más serio de expresión, con cuello manejable, astiblanco y estrecho de puntas, pelea sin excesiva nobleza en el caballo. Quita el propio matador por delantales jugando los brazos. Parea con estética Iván García, que saluda la ovación desde el callejón.

Está en vena Pablo Aguado. Quiere pero no puede. La raza que le falta a su oponente es la que le chorrea de los caireles. Tirando de oficio, hace bueno al toro malo, mientras no se oye otra cosa que "ole" en el Coso de los Donceles. Variedad, torería y el más exquisito toreo sevillano se apoderan del albero lucentino. Flexiona rodillas obligando al sexto, siempre toreramente. Desmayado al natural. Claro ejemplo del célebre tópico de los "veinte muletazos y a matar con la plaza en pie". Estoconazo en suerte contraria entre las dos rayas. Dos orejas.















La corrida de Murube ha sido presentada con escaso trapío, los seis chicos de hechuras, sin ofensiva encornadura. De juego desrazados, deslucidos. Más malos que el diablo. El primero sin opciones. Peligroso el cuarto. El peor lote se adjudicó a nombre de Morante.


-Morante de la Puebla: silencio y oreja
-Juan Ortega: oreja y oreja
-Pablo Aguado: saludos desde el tercio y dos orejas


-ENTRADA: Dos tercios del aforo permitido-

Imágenes: autor
Romero Salas





domingo, 5 de septiembre de 2021

VÍDEO: Sorteo y orden de lidia de los toros de Murube para Lucena

 


Acceder al vídeo del sorteo: https://youtu.be/tLN1Onw6lTY











Toros de Murube para Morante de la Puebla, Juan Ortega y Pablo Aguado

Coso de los Donceles (Lucena)

Romero Salas

sábado, 4 de septiembre de 2021

La izquierda de Curro Díaz retumba entre canteras prieguenses



 CURRO DÍAZ, JAVIER CASTAÑO Y OCTAVIO CHACÓN
COSO DE LAS CANTERAS, PRIEGO DE CÓRDOBA
De tercera categoría
-Estilo: excavada en tosco
-Inauguración: 17/8/1892
-Aforo: 7000 localidades
(aforo máximo: 60% según la situación COVID-19)



Ganadería: Victorino Martín
-Divisa: Azul y encarnada
-Fincas: Las Tiesas de Santa María, 
Monteviejo y San Marcos (Cáceres)
-Señal de orejas: hoja de higuera en ambas
-Antigüedad: 29/5/1919
-Procedencia: Albaserrada (Vistahermosa)



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    Irrumpe solemnemente el magistral pasodoble "Manolete" para poner música a un respetuoso paseíllo, trenzado con rectitud por una colorida y variada terna. Se detienen los espadas al llegar a los percales para guardar un minuto de silencio a sones del Toque de Oración y posteriormente aplaudir el Himno Nacional. El público saca a saludar a los tres matadores.


-Curro Díaz: azul rey y oro
-Javier Castaño: caldera y oro
-Octavio Chacón: verde manzana y oro




    
    A diferencia del orden establecido en los carteles del festejo, abre plaza Curro Díaz, quien conduce hacia los medios sin apenas lucimiento de capa al primero del embarque, aplaudido de salida, toro bajo, cárdeno como todos sus hermanos, serio, hondo de caja, fuerte de cuartos traseros, corniavacado de pitones y astifino. Acude al caballo al relance desde la raya, pensándoselo más que la pregunta del millón y tomando una vara trasera, y empujando con ambos pitones pero sin emplearse en el segundo puyazo. En banderillas corta a los subalternos con la cara arriba, destacando los delicados y contados capotazos de Óscar Castellanos. Brindis al público.

Inicia la faena por doblones por bajo, cuando se da cuenta el maestro del virtuoso pitón izquierdo del victorino, con quien se entretuvo en sacarle hasta cinco grandiosas tandas de naturales, llevando embebido al animal en la franela, guardando precauciones al citar, pero con desmayo al son de "Dávila Miura". Mercenario, por su parte, embiste con nobleza y humillación por el pitón zurdo, a diferencia del derecho. Deja el linarense una estocada entera trasera pero efectiva en suerte contraria. Dos orejas.






    Recibe Javier Castaño estirándose con el capote pegado a las tablas a Escogido, rematado, enmorrillado, algo más alto de cruz que el anterior, badanudo y acucharado de arboladura, que pierde varias veces las manos. Se echa una siesta en el puyazo con menos fuerza que un juampedro, con un solo pitón frente al equino. Sale Octavio Chacón decidido a hacer el quite, compuesto de tres ceñidas verónicas y media. Sobresale Joao Ferreira con los rehiletes, arriesgando el tipo al ser el bicorne muy parado en los percales, sin fijeza y pegajoso, lo que obliga a cambiar el tercio con dos pares sobre el lomo.

Apenas prueba el diestro la acometida de su oponente, gustándose de inmediato con la mano derecha. Echa la pata palante, con entregada colocación, aunque sin planchar la muleta en el cite. Empieza a abusar del pico del engaño como estamos desgraciadamente acostumbrados hoy día. El toro embiste con obediencia pero sin demasiada armonía, lo que hace que falle la transmisión. Sin embargo, toca el pasodoble por mera petición de algún que otro espectador, que con menos sentido que pegarle seis puyazos a un parladé, se aburre sobre la cantera de Priego y no se le ocurre al amigo otra cosa mejor que hacer. Acaba con el segundo el de caldera y oro con un pinchazo y estocada entera en los rubios en suerte contraria, aunque no sin usar el descabello. Palmas al de Albaserrada en el arrastre. Saluda Castaño desde el tercio.
 




    Nos deleita Octavio Chacón con su corte añejo de capa, mostrando estampa clásica, cogiendo el avío cortito. Galopa Comisario hacia el peto casi desde la boca de riego, con la cuerna completa y demostrando una sublime nobleza sin cabeceo alguno, cuando Santiago Pérez había ejecutado la suerte a la perfección, cuadrándose y citando con los pechos del caballo. En el tercio de los garapullos resulta peligroso el que pastó en la finca extremeña, hecho cuesta arriba, alto de ijares, también con badana, hocico de rata y ancho de sienes, playero del pitón izquierdo. Gana mucho terreno en el cuarteo, hasta el punto en que da un susto feo y voltereta al peón Alberto Carrero, quien finalmente por fortuna sale ileso. Brindis al público.

Lo obliga el gaditano por abajo en el comienzo de faena, demostrando por su parte el burel gran humillación pero con abrupta embestida, con peligro en los pases de pecho. Obedece por el cuerno diestro, llevándolo su matador muy cosido a la franela, quien se cruza con excepcional entrega, incluso llevando a cabo un desplante en la cara del animal rodilla de tierra, cual novillero sin caballos. Cita muy en corto, dándole sitio por su incurablemente bruta condición. Deja una estocada en el hoyo de las agujas en suerte contraria sobre los terreno de afuera, que le valen las dos orejas.




Leves palmas de salida recibe el cuadrúpedo del ecuador de la corrida, Escritor, serio, alto de cruz, cuesta arriba, con prolongado cuello y aceptable cornamenta para tercera categoría, tocado del derecho y posteriormente escobillado del izquierdo. Consigue alguna que otra verónica con alma y una garbosa revolera el maestro jiennense. Sin extraordinaria pelea en el peto. Más soso que una "ensalá" sin aliñar. Tampoco acomete en banderillas, muy reservón. Ni siquiera a los capotes. En mi humilde opinión parece como si presentara algún defecto en la vista.

Se desentiende por ambos pitones frente a la pañosa, sin fijeza, distraído. Sin recorrido, tranco ni "ná". Curro Díaz lo toca muy en corto -en vano- para provocar su embestida. Lo mejor que puede hacer es abreviar. Pinchazo. Bajonazo. Estocada entera en suerte natural. Pitos en el arrastre al marrajo. Saludos desde el tercio.





Acaricia Javier Castaño al quinto cornúpeta de la victorinada con su capotillo casi de la esclavina, de nombre Escusan, fino, bien construido, estrecho de sienes, corniapretado, astiacaramelado y asaltillado de puntas. Levanta al caballo por delante metiendo los riñones en la primera entrada, mientras que en la segunda se le mima más, también disminuyendo el nivel de pelea, quedando la puya trasera. De nuevo aprovecha Chacón su derecho al quite, esta vez por delantales y una revolera en el platillo. Grandioso Joao Ferreira otra vez, colocando dos acertadísimos pares asomándose al balcón. Se destoca y saluda la ovación del respetable.

Muy esperón el cárdeno. No obstante, muletazos más tarde lo consigue llevar embebido en todo el trazo del natural, con recorrido y humillación. Se oyen los acordes del mítico "Gallito". Presenta lateralizada la franela a la cara del astado, también con ciertas precauciones. Va a menos, desfondándose a pasos agigantados, sin transmisión. Pinchazo hondo trasero. Utiliza el verduguillo hasta en tres ocasiones. Palmas.







    Saluda Octavio Chacón a la sexta res del cerrado, metiendo la barbilla en el pecho y gustándose en un par de verónicas bajando el capote. Expone ante la afición su magistral oficio lidiador, bregando a su adversario hacia los medios, con mucho carbón de salida. Hebrero lo llamaron, vivo de mirada, cuesta arriba, fino, astiblanco, veleto del derecho y algo tocado el pitón izquierdo. No se complica mucho bajo la montura, tomando una vara prolongada pero sin mucho efecto. Corta a los toreros de plata con los avivadores. Brinda a una persona del callejón.

Inicio de faena obligando por bajo, cuando encartan varios naturales de uno en uno. Rompe "Nerva". Cita el de la castañeta dando el pecho, en ocasiones con escasa torería y sin la seriedad debida para estar delante de un morrillo engalanado con la divisa azul y encarnada nada menos. Destaca su descomunal entrega pero desde los lances primitivos de  la lidia se vio que el morlaco carecía de fondo. Se pone excesivamente "anovillerado" el de Prado del Rey. Pinchazo. Estocada entera en suerte natural en su sitio a escasos dedos del morrillo. Da el diestro la vuelta al ruedo.










    La presentación del ganado ha sido aceptable para una plaza de tercera, con correcta conformación de pitones, de buen juego en general excepto el cuarto, parado y distraído. El peor lote cayó en manos de la representación de Javier Castaño en el sorteo.


-Curro Díaz: dos orejas y saludos desde el tercio
-Javier Castaño: saludos desde el tercio y palmas
-Octavio Chacón: dos orejas y vuelta al ruedo


-ENTRADA: Tres cuartos del aforo permitido-


Imágenes: autor
Romero Salas

viernes, 20 de agosto de 2021

A sones de "Pan y Toros"

     A sones de "Pan y Toros" se me reconcome el alma por dentro. Hoy la palabra "Málaga" me suena a clarines de los bomberos sobre la meseta de toriles. Las circunstancias de hoy día han hecho que no me quede otra que esperar un interminable invierno más. Un invierno para poder disfrutar de ese paseíllo tan especial desde el café hasta la plaza, almohadilla bajo el brazo, respirando los lances de sal que el mar nos brinda con su capote.




    Las banderas sobre la presidencia que hace escasas temporadas vieron nacer mi afición a este arte entre las artes ondean hoy con aroma festivo. El rubio albero de una plaza de primera es hoy la envidia de todas las miradas del orbe taurino. A las siete de la tarde sí que valdrá la entrada ser testigo del paseíllo trenzado por un cartel inigualable. Con ese momento presenciado ya puede coger uno la salida del "tendío" perfectamente. 


    A "Pan y Toros" suena ese ambiente exclusivo que nos sugiere la Malagueta. Una constante fragancia de torería desde el estribo del burladero hasta la última teja de la andanada. "Pan y Toros", "Pan y Toros" nos recuerda aquellas tardes de triunfo y apertura de la puerta grande, que curiosamente es tan grande como todas las del coso malagueño. "Pan y Toros" evoca aquellos papelillos al ruedo, aquellas quejas de los vecinos de delante por clavarle las rodillas en la espalda, aquellas palmas de tango hacia el presidente por no devolver al toro que no sabe si hacerse ya el muerto en el caballo con tal de ver el pañuelo verde... En definitiva, aquella fusión de fiesta y seriedad que caracterizan a una feria única. Escuche. Ya suena. "Pan y Toros".


Imagen: autor

Romero Salas

miércoles, 18 de agosto de 2021

Maldita ignorancia


    No me cuadra a mí el asunto. Me produce pena mucho antes que rencor. La Sra. Alcaldesa de Gijón, masivamente criticada y alegada con tanta razón como resentimiento, no está atravesando uno de sus mejores momentos. No obstante, vamos a intentar desgranar este embrollo poco a poco, lo más amablemente posible hacia su persona. Los taurinos de pura raza respetamos hasta a nuestros enemigos más hostiles. Creo que, en cambio, ellos no pueden decir lo mismo.

    


    Cuando la mencionada munícipe tenía 23 años, de los 58 con los que actualmente cuenta, en la ganadería de toros de lidia de Daniel Ruiz le pusieron a dos vacas por nombre Feminista y Nigeriana. Posiblemente el momento en que la susodicha antitaurina andaba formándose para posteriormente adquirir su Licenciatura en Filología Hispánica. Algo raro pasa aquí. ¿Acaso se puede cometer el mastodóntico error de intentar prohibir la Fiesta Nacional en una ciudad, aun siendo consciente de la desmesurada cantidad de términos y expresiones taurinas que la misma ha aportado "hasta la bola" al español? Sería perfectamente inteligible que su posición personal fuera contraria a la tauromaquia. Sin embargo, privar de ella a sus partidarios es otro nivel realmente desorbitado. 

    
    Partidarios a los que, indudablemente, la edil socialista ha rechazado de una manera abyecta, infame y soez. Nos topamos con otra indiscutible controversia. ¿Cómo es posible que la máxima autoridad -precisamente perteneciente al Partido Socialista Obrero Español- de una población pretenda vedar tajantemente de su fiesta al pueblo humilde, obrero y trabajador que se gana la vida de sol a sol en las costas gijonesas? No olvidemos que "los toros son del pueblo". Sin ir más lejos, la señora carbayona, con todos los honores del mundo y por mi parte con mi máximo respeto, procede de una familia dedicada al comercio textil en un barrio ovetense. Considero que aquí no hace falta añadir nada más.


    Por ir pegando ya la media verónica, no consigo comprender cómo ha demostrado tal capacidad para afirmar que en el arte entre las artes se utilizan los animales para "desplegar una ideología contraria a los derechos humanos". Mi honesta pregunta es la siguiente: ¿existe alguna ideología contraria a los derechos humanos mayor que la de impedir que miles de familias, cuyos integrantes viven del arraigado mundo del toro, puedan llevarse el pan a la boca? 


     Para concluir, todo lo tratado me incita a pensar en que usted, estimada alcaldesa de Gijón, posee un paupérrimo nivel de conocimiento, no solamente taurino, sino también humano. Maldita ignorancia la que destila a borbotones, con perdón.



Imagen: El Comercio

Romero Salas


    

jueves, 5 de agosto de 2021

Pata negra capotera

Las olas del Puerto se esmeraban esta tarde, lance a lance, en pisar tierra firme para verlo. Santa María derramó su divina Gracia sobre las muñecas de un matador sin alternativa. Clasicismo, verdad, torería en cada perla de alamar definen al novillero que superó si cabe el lento compás de los clarineros, frente al respetable que, según el dueño del trono del toreo, "sabe lo que es un día de toros". 


Estoy borracho de pata negra capotera, estimado aficionado al Arte entre las artes. Lo admito sin complejos porque no auguro numerosas ocasiones en las que poder decirlo sin exageración alguna. Me ha embelesado el exclusivo percal de Tomás Rufo. Hacen falta más toreros como él. Torero con las seis letras. 

¿¡Quién dijo que "el capote no sirve na' más que pa' morderlo"!? Craso error el anteriormente citado. Pues hoy, si existiera la posibilidad de contradecir los cánones del ilustrísimo Cossío, me hubiera bastado con ver la suerte suprema justo después del casi inmóvil trío de medias en la boca de riego, cuya onda seguirá expandiéndose por los tendidos durante las charlas taurinas de toda la feria.

Imagen: Mundotoro (Eva Morales)

Romero Salas


domingo, 1 de agosto de 2021

A Curro Díaz, matador de toros... y del tiempo




Yo quisiera ser el relojero que pone otra vez en marcha ese reloj que se paró al dibujar Curro Díaz el primer muletazo.

Yo quisiera ser el cairel de ese alamar que se adormece al compás de la trincherilla con más sabor "en er mundo".

Yo quisiera ser además ese ole "desprendío" que se oyó en Iniesta desde la barrera del Reino de los Cielos, de la voz torera de Iván Fandiño. 

También ser la esclavina de ese percal que nunca tiene prisa cuando se empapa por bulerías de la brisilla de la tarde.

Quisiera yo ser la esencia que chorrea de los machos de las hombreras, cuales manojos dorados de Romero.

Yo... yo quisiera ser la mulilla que arrastra al burel que descansa en la excelsa gloria de haber sido estoqueado con mayor torería imposible.

Romero Salas