jueves, 5 de septiembre de 2019

Crónica 14 agosto 2019 (La Malagueta)




REINAUGURACIÓN DE LA PLAZA DE TOROS “LA MALAGUETA”
14 agosto 2019
Enrique PONCE, Javier CONDE, MORANTE de la Puebla

Toros de Juan Pedro Domecq, la mayoría cuatreños, en general, de escaso peso en la báscula y algunos recortaditos aparentemente. Siendo lidiados en una plaza de primera categoría, considero que la presentación no fue la más correcta.

Paseíllo perfectamente ejecutado, con una terna muy colorida y alegre, vistiendo Ponce de burdeos y oro con un precioso bordado de margaritas, Conde con un torerísimo vestido de terciopelo tabaco y oro, con hombreras antiguas, y Morante con azul rey y oro, y sus habituales pañuelos en los bolsillos, homenajeando a clásicas figuras del toreo. Llevaban las medias con espigas los dos primeros matadores.

El primer toro de la tarde, un jabonero que sorprendió por su escaso tamaño. Demasiado “pegajoso”, arrancándose a los toreros con frecuencia, y dando algún que otro susto. Humilló bien después de los puyazos, permitiendo a Ponce lucirse algo en la capa. Fracaso de Javier Conde en el quite. Montera bocabajo en el ruedo, la cual no se equivocó, prediciendo una faena interesante del chivano, pero poco emocionante, que poco a poco se iba llevando al morito hacia los medios a base de buenos derechazos. Suena la Banda de Gibralfaro, mientras se iba apagando el toro. Estocada entera.

Sale el segundo, negro, y un poco más impactante que el anterior, echando las manos por delante, al cual recibe Conde con inseguros y desconfiados lances, pudiendo realizar tan sólo un par de verónicas. Justo de fuerzas, el animal se consumió en los largos e intensos puyazos, desobedeciendo el varilarguero sin respeto al matador. Pequeña contusión en el brazo al parear de Fernando Tello, al chocar con el pitón. Mala faena y peor estocada, llegando al punto de reírse sus propios paisanos del estoqueador al entrar a matar innumerables veces. Descabelló, cayendo el toro “por aburrimiento”.

El tercero no prometía nada, y mantuvo su actitud. Morante no se pudo vaciar con el capote, menos con la muleta, no dando más de 8 pases, y yendo a por la espada. Tenía una embestida destartalada, y no se arrancaba. Copiosos pitos a un desganado cigarrero que pensó en el buen entendido taurino, quien agradecería su decisión, para no estar buscando celebridades en las barreras para de alguna manera entretenerse en vez de atender a un animal cuya devolución a los corrales fue solicitada desde los primeros momentos.

Ecuador de la corrida. El cuarto fue el de más cornamenta de la tarde, pero que no destacaba en su máximo esplendor debido a su forma caída y redondeada. Espectacular saludo con el capote, rematado en esa típica revolera de Enrique Ponce. Puyazos muy medidos de Manuel Quinta. Perfectos pares de banderillas, de Mariano de la Viña y Jaime Padilla, por delante y en su sitio. En cuanto a la muleta, hubo poca mano izquierda, abusando de tramposos derechazos en redondo. Suena el magnífico y lento pasodoble “Manolete”. Finalizó el de Valencia con su habitual serpentina muletera, y desplante girando sobre sí mismo. Media estocada. Autoconcedida vuelta al ruedo, para nada pedida por el público, y sin la compañía de los acordes musicales.

No hay quinto malo, y cumplió el refrán, pues lo que hubo fue quinto matador malo. El toro valía aparentemente, humillando desde primera hora, con embestida limpia y preciosas hechuras. El castaño se comportó igual durante toda su lidia, aunque quizás un poco corto de cuello, y tuvo que acudir al engaño a media altura en la faena. Las puntas de pitones quitaban el hipo a cualquiera. Se pudo lucir el malagueño por chicuelinas bien ejecutadas. A mi escaso entender, Morante debería haber salido al quite, pues la afición no estaba muy contenta con él por su cortísima faena al tercero, y la ocasión lo merecía. La afición necesitábamos gozar de esa media la cual pienso que hubiera permitido el toro. Feo gesto de Conde en el primer puyazo, aprovechando  que el presidente, con todos mis respetos hacia D. Carlos Bueno Guezala, se encontraba un poco distraído, y se destocó ante él, para solicitar el cambio de tercio, el cual obedeciendo al matador, fue concedido. Por ley, en una plaza de primera, se han de realizar dos puyazos, otra cosa es que el matador sea un patético ignorante del Reglamento Taurino, y no tenga la suficiente autoridad sobre su propia cuadrilla. Mi más sincera enhorabuena al picador que a pesar del cambio de tercio, utilizó la puya una segunda vez, en contra de la voluntad del ignorante, y a favor de la de toda la plaza. Fue muy aplaudido el del castoreño. Excesiva mano derecha en la muleta, sin cruzarse ni ubicarse en medio de los pitones, y una larga distancia entre el morlaco y él. La faena se desarrolló en su mayoría casi en los medios del ruedo. Pinchó varias veces.

El sexto, el más longevo y de más peso de la corrida, era negro mulato, estrecho de sienes y astifino. Intentó el de la Puebla brillar con el capote, pero lo consiguió con la muleta, en una extraordinaria faena. Fue el torero más honrado, pegándose al animal, cogiendo con la izquierda el estaquillador por el centro, y con adornos y solvencia torera. La faena iba de menos a más. Sonó la banda. Arrancaba oles con tremenda facilidad. La gente queríamos ver a Morante, aunque no fue una de sus mejores tardes. La oreja se la llevó una ola del mar de Málaga, fallando en la estocada. Entró bien a la segunda. Merecida vuelta al ruedo.


ENRIQUE PONCE: Ovación con saludos, (desmerecida) vuelta al ruedo.
JAVIER CONDE: Silencio y ovación con saludos.
MORANTE DE LA PUEBLA: Pitos y vuelta al ruedo tras leve petición.
-ENTRADA- : Tres cuartos (generosos)

Romero Salas

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