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| Paseíllo en Lucena (Córdoba) |
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| Paseíllo en Lucena (Córdoba) |
Esas hubieran sido las palabras del maestro Juncal al traspasar la puerta de Las Ventas esta misma tarde. Con la inestimable compaña del lucentino Búfalo, era el calificativo idóneo para la lección de toreo que Emilio de Justo ha esparcido sobre el albero madrileño. El Obispo del temple ha vuelto a girar la llave de los dos barriles que caracterizan su personal estilo: el concepto poderoso, y a la misma vez el artista. Una innegable conjunción de valor en su milimétrica y precisa medida, y de pellizco anudado en el fajín de la autenticidad y la verdad... ese fajín que tan pocos son capaces de amarrarse. Mientras, la plaza de la calle Alcalá haciendo lo propio.
Imágenes: capturas del resumen de la corrida, de Movistar Toros.
Romero Salas
Para salir de la plaza más torera del planeta pegando naturales al viento del hispalense Paseo Colón. Hoy, las afortunadas cadenillas de la Puerta del Príncipe se han mecido levemente, como escribiendo la historia de una empolvada tauromaquia del siglo XIX, mas con las flemáticas agujas de un reloj casi sin pilas, y los vivos colores propios del presente XXI. Y el "No hay billetes" luciendo en la taquilla.
Primeramente, nos echamos las manos a la cabeza con la charanga carnavalera de Morante en forma de vestido, que no de torear. La calle Iris se cruza vestido de torero... y las chirigotas para febrero.
Seguimos metiendo la pata gracias al "pluscuamdesclasado taurinucheo" del Sr. Presidente, omitiendo a la torera el prestigio del palco que ocupa, y por tanto al que debe corresponder según merece. Se disponía el usía a mostrar pañuelos -verde inclusive- a destiempo y sin coherencia, como quien se pone a tender la ropa una bonita tarde de octubre recién salido de chiqueros. Para ser presidente, primero se ha de ser buen aficionado. Es lo básico.
Afortunadamente, conduce el cauce de la tarde el magistral retorno a las esencias del toreo, por medio de una sublime fusión de Gallito en el pasodoble y Belmonte en el albero, según el intachable corte clásico y puro de Juan Ortega. Leyendo en los mismos medios la Sacratísima Primera Lectura y el Salmo. La Segunda vendrá más adelante...
Pero después de la de cal, naturalmente viene la de arena. El vendedor de mantas, Roca Rey, al que no sé quiénes llaman "mandón del toreo", no manda -desde mi modesta perspectiva- ni en su mercadillo de trapillos. Trapazo para acá y trapazo para allá; pedirle permiso para iniciar la faena a D. Gabriel Fernández desde su ya citado tendedero, que lo haga otro; mejor aburrir hasta el hartazgo a la afición sevillana, desbordada y emborrachada de toreo de quilates, con un "alcayateo" chabacano, arrojando por supuesto la pureza al río Guadalquivir. Toreo sin sentimiento, sin verdad. Sin alma. Si el toreo no tiene alma, el toreo no existe.
Para colmo, el vomitivo paripé de una banda sustituta de Tejera -o al menos eso quiero creer, mas en vano-. Tristán y sus absurdas directrices como Periquillo por su casa. Menos mal que estuvo bien "fajao" Morante pa' ponerle las cosas en su sitio. Al fin llega. Morante. Solo Morante. La tarde del uno de octubre de dos mil veintiuno va siendo atronada con ese nombre grabado en el costillar derecho. Actuación exclusiva del cigarrero desde su verdadero museo viviente de las suertes más añejas de capa, hasta demostrar una vez más de tantas la infinita honradez que atesora, saliendo por su propio pie con dos orejas en el esportón.
Bendita borrachera de toreo de pata negra. Hoy se ha visto en la capital del toreo a Murillo y su pincel... a Juan de Mesa y su gubia... a Camarón y sus bulerías... a Morante y su todo. Abandonao. Morante al 99% de plenitud. De haber puesto los rehiletes sobre una silla de enea... ya tendría sucesor el maestro Ruiz Miguel, cincuenta años después del último rabo de a pie concedido entre las tablas más bellas del universo.
Y vaya digestión más mala de buen toreo a raudales se le queda a uno. Tarde de alborotos incesantes. Pero historia viva del toreo. Morante y Sevilla.
Imágenes: capturas del resumen de la corrida, de Movistar Toros.
Romero Salas
De obispo y oro atravesaba la torera calle Iris esta tarde, su tarde. La de chispazos y tinieblas, de oles "desbocaos" y gajes del oficio. Hoy los excelsos arcos de la Maestranza han visto torear. De obispo y oro llevaba atornillado a un victorino por naturales. Homilía grande de pura colocación, autenticidad sobre el albero más exigente del planeta y fidelidad a un concepto difícilmente igualable.
Tras eternos meses de pedir la vez y con el número en la cola, ha pedido sitio Emilio De Justo. Se oyeron las bulerías en forma de chicuelinas, los tangos por trincherazos... y un puñado de "ayudaos" por alto levantando a la afición sevillana del ladrillo visto. Un verdadero brindis, con lápiz y papel en lugar de montera, a los amigos empresarios.
Se susurraba entre asientos que por efímeros instantes se transformaba el amarillento ambiente baratillero en un añejo blanco y negro. Algunas estampas tan puramente clásicas duraban más de lo usual. Decían los maestros, satisfechos y sin dudar, que estaba en los medios el secreto del toreo caro. En redondo, daba un diestro de chorreras largas y hombreras caídas una enrazada lección de temple, el temple que conduce a la llave. Esa preciada y ansiada llave. La que abre la Puerta de las puertas. Pero se tuvo que ir en un mísero pinchazo de sitio feo. Estaba ya impreso en las portadas de los periódicos de Sevilla. El Obispo del temple llegó a saborear la Puerta del Príncipe, mas esfumándose ésta cual larga cordobesa.
Imagen: Maestranza Pagés.
Romero Salas
Dos cadenas de terno grana y plata
despiertan hoy de oro su rechinar;
mientras septiembre se torna a "abrilear"
trasiega ya la Puerta de escarlata.
Bajando pues la dulce escalinata
se empeña la Señora en contemplar
tal rostro de magisterio ejemplar:
el bético fluvial ya lo constata.
Con aros se engalana el bello puente;
la torre más hermosa y su mantilla,
ellas palpando el añorado ambiente.
De luces deja un rastro la cuadrilla,
y a expensas de señal del presidente
ya se oyen los clarines en SEVILLA.
Romero Salas
A ser posible. No lo consigo entender del todo. En ocasiones, hacen falta tardes como la de hoy para abrir bien los ojos y saber diferenciar entre circo barato y toreo del auténtico. Sobra con que usted, estimado partidario de la "Fiesta más culta del mundo", levante ligeramente la vista sobre estos modestos renglones y piense en las primeras cinco "figuras del toreo" que a la cabeza se le vengan. Solo cinco, si no tiene inconveniente.
Tras esto, me atrevo a afirmar que entre las mismas que acaba de pensar, seguramente se incluye algún "maestro" como Roca Rey, El Juli, Manzanares, El Fandi, Perera... y por desgracia un largo etcétera. Es inevitable. Queramos o no. Pues bien, en esta segunda petición me gustaría que analizara a fondo cada uno de los conceptos del toreo propios de los diestros anteriormente citados. Y, hombre, puestos a analizar... no me dé usted el 'malrato' de decirme que echan la "pata palante", citan dando el pecho, no abusan del pico de la muleta, etc. No me mate de tal susto. Y qué pena que esté en peligro de extinción el criterio taurino que se oponga a la falsedad torera que raramente no nos cuelan, a cambio de un pastón en nuestro paso por taquilla. Y ellos, en cambio ¡a vivir del figureo en lo alto del escalafón! Mientras, toreros con verdad y de corte pata negra se hallan en la más abyecta miseria.
Ahí los ve. En tierras albaceteñas han trenzado el paseíllo esta tarde dos de ellos. Y qué recital. Quien quiera ver valor, exposición -de la buena-, autenticidad... ocasión idónea le presento. Le cedo la palabra a las imágenes.
Imágenes: Castilla la Mancha Media
Romero Salas
Si bien suelen pasar inadvertidos, es digno de resaltar que el presidente de un festejo taurino cuenta con un total de cinco pañuelos, cada uno de un color y función diferentes:
-Pañuelo blanco (el más usual y conocido; va casi siempre ligado al toque de clarines): comienzo del paseíllo, salida del toro, cambio de tercio, avisos, trofeos.
-Pañuelo verde: devolución del bicorne a los corrales por su ineptitud para la lidia.
-Pañuelo azul: vuelta al ruedo del toro en el arrastre, por su buena condición al ser lidiado.
-Pañuelo naranja: indulto del cornúpeta (debe usarse con carácter exclusivo).
-Pañuelo rojo: banderillas negras en caso de extrema mansedumbre (rehiletes con los arpones más largos).
En la actualidad todos sabemos del uso del peto, pero resultan popularmente desconocidos algunos otros datos sobre las protecciones del piquero y su equino.
Cada tarde de corrida, se empieza por introducirle estopa en los oídos al caballo (una especie de algodón para evitar que se asuste por el ruido del ambiente). Además, cabe destacar que el peto está confeccionado con un material antibalas, compuesto de varias secciones protegiendo las partes más delicadas del animal, pesando en su totalidad unos 25 kg. Después, se le coloca en los ojos un paño opaco húmedo, para impedir que vea al cuadrúpedo y también facilitar el frescor en esa zona.
Por otro lado, el varilarguero cuenta fundamentalmente con una bota de hierro en el pie derecho (el expuesto a las astas del toro), el cual también está protegido por un estribo de barca, cuyo nombre se debe a su forma. En cuanto a la rodilla del picador, hay que resaltar también que está envuelta en una mona plateada o gregoriana, inventada por Gregorio, la cual es poco visible al público debido a que está cubierta por la calzona, lo que en un matador o banderillero vendría a ser la taleguilla.
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